Parecía que a nuestro Ferrari le costaba arrancar, pero una vez en carretera ha demostrado ser imparable. Demasiada potencia para los demás bólidos que a su lado parecían cafeteras, demasiado agarre.

Dejando a un lado los símiles automovilísticos, y a pesar de que éste es un blog sobre la NBA, con éste post haré una excepción: ¡Esta España es irrepetible!, no se recuerda tal superioridad en el viejo continente desde tiempos de la antigua Yugoslavia, y ni con esas.

Nuestra selección por fin está donde le corresponde, después de dos años de comernos las uñas pensando en lo que se nos escapó entre los dedos, por fin hemos conquistado el Oro continental, con un ejército aplastante y demoledor, al servicio del guerrero mas poderoso, el jugador que posiblemente sea el mejor de todos los tiempos nacido a éste lado del charco y que se ha coronado por méritos propios Rey de Europa.

Un saludo.