Mi tito Mike me ha comentado que después de ver a un Kobe estratosférico en el primer partido, y a Gasol secando a Howard en el segundo, las Finales huelen a anillo Laker.

Vuelve la lakermanía a una ciudad de Los Angeles que está rendida a su estrella, a su equipo. Mi tito tambien dice que se respira una afición que no se vivía desde tiempos del showtime, en los ochenta.